Durante años, estas 30 hectáreas del Oriente Antioqueño fueron solo eso: una finca de cacao orgánico cultivado bajo agricultura regenerativa. Hasta que entendimos que el verdadero valor de este lugar no estaba únicamente en el fruto, sino en el bosque que lo protege, en el río que lo atraviesa y en la calma que se respira aquí. Así nació IX Cacao Ecolodge.